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MAZOLA

Las enfermedades cardiovasculares suponen la primera causa de mortalidad y morbilidad en los países desarrollados y su incidencia aumenta progresivamente en los países en vías de desarrollo. Un gran número de enfermedades cardiovasculares, tales como la angina de pecho, infarto de miocardio, hipertensión arterial y enfermedad vascular periférica tienen su origen en la aparición de ateroesclerosis. Actualmente está bien establecido que el aceite de oliva tiene un papel preventivo y terapéutico en el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares.

Los efectos se atribuyen mayoritariamente a su elevado contenido en ácido oleico.

Los primeros estudios científicos que sugirieron un papel del aceite de oliva en la prevención de las enfermedades cardiovasculares se deben a los estudios de Ancel Keys y sus colaboradores. En 1952, y posteriormente en 1970, observaron que la incidencia de la enfermedad coronaria era muy baja en países como Italia, donde el consumo de grasas monoinsaturadas es elevado. Observaciones epidemiológicas posteriores han confirmado que las personas que viven en el área Mediterránea, quienes consumen una gran cantidad de alimentos ricos en vitaminas y antioxidantes (como vegetales y frutas tanto frescas asi como secas, fundamentalmente nueces, avellanas), tienen un menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Así, la dieta juega un papel muy importante en el desarrollo de la aterosclerosis tanto para incrementarla como para enlentecerla.

El aceite de oliva presenta un efecto diferencial frente a otros aceites vegetales. Todos ellos dan lugar a un descenso del colesterol-LDL (colesterol malo), mientras que sólo el aceite de oliva previene la bajada de colesterol-HDL (colesterol bueno). Sin embargo, es sólo el aceite de oliva virgen el que inhibe la oxidación de LDL gracias a su alto contenido en compuestos antioxidantes, particularmente tocoferoles y compuestos fenólicos.

También, el aceite de oliva, a través del ácido oleico y sus componentes antioxidantes, afecta distintos procesos relacionados con aparición de una trombosis. De esta manera, el ácido oleico reduce la presión arterial, protege el endotelio de la arteria y amortigua el proceso inflamatorio.

En cuanto a los fenómenos de agregación plaquetaria (favorecedores de la aparición de un trombo), el aceite de oliva reduce la misma: aumenta los umbrales de concentración para compuestos que inducen dicha agregación como colágeno y adrenalina; reduce la liberación de tromboxano A2; favorece para que las plaquetas no permanezcan adheridas a la pared del vaso e interviene en los procesos de coagulación.